Un aeropuerto en caída libre

Un mes más, Sevilla se da de bruces con las estadísticas del tráfico de pasajeros en los aeropuertos de AENA. El mes de octubre no cambió la tendencia de los últimos 22 meses y registró una caída del -9.3%, por lo que acumula una perdida de pasajeros del 15.2% en el cómputo anual. O lo que es lo mismo, solo en 2013 se perderán más de 600.000 pasajeros respecto al año anterior. Cabe señalar que la caída no es homogénea, mientras el pasajero nacional, más fuertemente afectado por la crisis, se desploma un -21.4%, el internacional trata de mantenerse con una caída de “sólo” el 3.3%, contribuyendo a que San Pablo sea un aeropuerto cada vez más internacional, con  un 61% de pasajero nacional y un 39% extranjero.

El Puente del Alamillo en el fuselaje de un avión de Vueling

El Puente del Alamillo en el fuselaje de un avión de Vueling

A la vista de la poca atención que recibe nuestro aeropuerto, la crisis también parece ser de voluntad. Por un lado, la Junta de Andalucía parece ver un solo aeropuerto en la región y un solo producto que vender (el sol y playa), a la vista de los esfuerzos infinitamente superiores que recibe. Por otro, el Ayuntamiento de Sevilla -con sus sucesivas corporaciones de gobierno- lleva años publicitando las fallidas negociaciones por conectar con los HUBs de las grandes aerolíneas europeas, tales como British Airways y Londres (Heathrow), Lufthansa y Frankfurt o Munich o Turkish Airline y Estambul.

Al mismo tiempo, San Pablo ha sido testigo de la llegada de aerolíneas como EasyJet -que con Basilea ya suma su tercer destino, tras Londres y Ginebra- o Air France-KLM y su filial Transavia. Este último grupo ha incrementado notablemente su apuesta por Sevilla, uniéndola con Toulouse (sede de la multinacional Airbus), Paris o Amsterdam, donde se incrementan las plazas en un 41% para permitir hacer escala y volar a todo el mundo a través de la red de destinos de la holandesa KLM.

También han llegado rutas ‘veraniegas’  de touroperadores o de aerolíneas como SmartWings o la propia Transavia, con origen en Nantes, Lyon, Billund (Dinamarca) o Praga. Estas rutas son comercializadas esencialmente a turistas cuyo destino final son las playas gaditanas u onubenses pero que utilizan el aeródromo sevillano para su llegada, así como el potencial atractivo turístico de nuestra ciudad.

Estas importantes novedades no parecen merecer la misma atención que los sucesivos fracasos en las gestiones políticas. No se trata de que el Ayuntamiento haga promoción a una empresa privada, sino de aprovechar las sinergias que puedan darse para promocionar Sevilla en las ciudades origen, intentando así contribuir a reforzar el interés del turista extranjero en venir a visitarnos.

También el sector empresarial, en ocasiones, peca de falta de ambición. Tradicionalmente, su principal deseo ha sido la existencia de conexiones con los grandes HUBs europeos, con especial atención a su reclamación para que Iberia que detenga el descenso de vuelos entre Sevilla y Madrid, su principal -y venido a menos- centro de operaciones que posibilita conectar con sudamérica principalmente. Al tiempo, desaprovechan las posibilidades de Vueling, una aerolínea en notable crecimiento que está tejiendo una densa red de destinos por toda Europa desde su principal aeropuerto, en Barcelona, donde se operan hasta 8 vuelos diarios por sentido con nuestra y que recientemente ha incorporado nuevos destinos desde Sevilla. También pasa aparentemente desapercibida la portuguesa TAP, que vía Lisboa permite conectar con destinos sudamericanos y orientales, o la holandesa anteriormente citada, KLM.

Cuestión aparte es la falta de transporte público, como denunciara sevillasemueve hace ya dos años. Al encarecimiento del autobús que une la Estación Plaza de Armas se añade la imposibilidad de llegar al resto del área metropolitana, así como a provincias vecinas, dos de ellas sin aeropuertos comerciales (Huelva y Córdoba). La llegada del Metro o Cercanías, parece utópico.

Ante la inacción de unos y otros, la crisis ha encontrado cobijo en San Pablo y a juzgar por las noticias que conocemos, no tiene visos de cambio. Desde sevillasemueve exigimos diligencia a las autoridades competentes en materia turística, Ayuntamiento y Junta principalmente, así como al gestor aeroportuario AENA, con el director del aeródromo al frente. Lejos de perseguir una foto, la confrontación política o la rentabilidad exclusivamente económica, el aeropuerto necesita trabajo con un objetivo único: detener la sangría de pasajeros y obtener una rentabilidad social que permita ser motor del turismo y un reclamo que facilite la apertura exterior de nuestras empresas.

Fuentes: AENAwww.aeropuertosevilla.info